El origen de López Obrador en sus propias palabras

Soy de Tepetitán, Macuspana, Tabasco. A ese pueblo llegaron a radicar mis abuelos maternos. En España los nombres antiguos tenían que ver con el oficio de la gente, por eso los apellidos Zapatero, Carpintero, Pescador, Obrador. Mi bisabuela materna, originaria del Cantábrico, se llamaba Felipa Revuelta. Mis abuelos paternos eran veracruzanos, corría por sus venas sangre blanca, india y negra. A mucho orgullo, jarochos de la cuenca del Río Papaloapan.

Mi papá llegó a Tepetitán en 1952, como trabajador petrolero. Mi madre, Manuelita, estaba dedicada a atender la tienda de mi abuelo. Manuelita siempre fue comerciante. De joven se embarcaba en cayuco una canoa hecha de un gran árbol hueco y viajaba vendiendo mercancías en todas las rancherías, ubicadas a la orilla de ríos, arroyos y lagunas.

Cuando regresaba a Tepetitán traía el cayuco lleno de maíz, frijol, arroz y cerdos. Antes predominaba el trueque o intercambio de productos.

Nací el 13 de noviembre de 1953. Estoy orgulloso porque dos siglos antes en 1753, nació Miguel Hidalgo y en 1853, José Martí. Por eso me gusta cuando canta Ana Belén “Yo también nací en el 53”, en especial el verso que dice: “Qué te puedo decir que tu no hayas vivido. Que te puedo contar que tu no hayas soñado”.

Estudié la primaria en la escuela que lleva el nombre de un gran escritor tabasqueño: Marcos E. Becerra. Recuerdo a mis maestras y maestros con cariño: a la maestra Guadalupe Antonio de la Cruz y al maestro Joaquín González Paz, quien además de profesor era beisbolista.

La secundaria la inicié en Macuspana y la terminé en Villahermosa. Ya he contado como me indujo a las ciencias sociales mi maestro de civismo, Rodolfo Lara Laguna, un liberal social, congruente, honesto. Un idealista de ayer hoy y siempre.

Mis abuelos.
Mis padres.
La familia López Obrador