Mi vida de estudiante en la ciudad de México: AMLO

Llegué a la Ciudad de México a estudiar a la UNAM a principios de 1973. Soy profesional por el apoyo que recibí del gobierno de entonces. Viví en la Casa del Estudiante Tabasqueño, ahí nos daban comida y hospedaje a ochenta jóvenes de escasos recursos económicos.

En ese entonces no se rechazaba en las universidades públicas a tantos jóvenes como ahora. Presentábamos exámenes de admisión diez y entrabamos nueve; ahora solo ingresa uno de cada diez, con el pretexto de que no se aprueba el examen de admisión, cuando la verdad es que no hay cupo por la falta de presupuesto de las universidades y por el abandono de la educación pública.

Cuando triunfe nuestro movimiento ningún joven va a ser rechazado; habrá cien por ciento de inscripción y se otorgarán becas a estudiantes de familias pobres. Después de la Casa del Estudiante, viví en Copilco El Alto en un cuarto de vecindad con otros compañeros. Terminé la escuela de milagro porque no recibía apoyo de mi familia, que estaba atravesando por una situación económica muy difícil. La quiebra en el comercio es algo muy lastimoso. Una vez llegó mi madre a espiarme a la universidad porque no creía que estuviese estudiando. Estaba en clase y de repente volteo a la ventana y estaba mi madre, viéndome con sus bellos ojos negros. Salí de inmediato con mucha pena, para evitar la burla de mis compañeros caminé con ella hacia el patio y la abracé con toda mi alma. En la Facultad de Ciencias Políticas aprendí lo básico para luchar por mis ideales humanistas. En ese entonces me vinculé mas al maestro Carlos Pellicer, quien fue mi gran inspiración.