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Discurso del ex presidente de Colombia, Ernesto Samper, en el Encuentro Internacional por las Causas de los Pueblos.

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Ciudad de México a 30 de noviembre del 2021

Ernesto Samper: Muchas gracias, presidente de Morena, a mi queridos colegas, a Dilma, Rafael; presidente Lugo. 

Voy a referirme a tres temas de los que se han mencionado aquí, que tienen que ver con las tres, cuatro tes de la Transformación de López Obrador. 

El primero tiene que ver con el tema de la corrupción. Yo creo que nosotros hemos caído en una trampa en la región, porque la corrupción comenzó en el momento en que el mercado entró al Estado, con la receta neoliberal, de que las decisiones había que tomarlas como si se trataran de mercancías y que las decisiones en salud, las decisiones en educación, las decisiones en infraestructura, solamente tenían un criterio que era más barato. 

Metimos al Estado dentro del mercado y eso fue la fuente de la corrupción. Ahí comenzó la corrupción, cuando nosotros eliminamos el concepto de servicio público, que  es lo que está tratando de hacer López Obrador, recobrar el concepto de servicio público, recobrar las políticas públicas, no la privatización del Estado, que primero comenzó entregando las empresas del Estado y cuando ya no fue suficiente, comenzamos entonces a tomarnos el Estado por dentro; esa circunstancia es la que me lleva a mí a decir, por fortuna, comienzo a ver cambios, Rafael. 

Se están acabando los gobiernos de los empresarios, se están acabando los presidentes empresarios, que antes nos deslumbraban porque eran ejecutivos efectivos, porque tenían la capacidad de hacer las cosas, pero también se llevaban las cosas para la casa. 

Por eso, creo que estamos comenzando a vivir el fin de una época que es la época de los presidentes empresarios, enredados con el Pandora Papers, enredados con los paraísos fiscales; llevándose las utilidades de sus empresas sin pagar impuestos, es decir, saqueando al Estado. 

Por eso, yo creo que mis abuelos tenían razón cuando decían que los negocios son como el agua y el aceite con el servicio público. No se puede revolver los negocios con la política, porque o terminan robándose la política o terminan robándose lo que producen los negocios. 

Creo ahí tenemos un ejemplo para destacar, que la política política a base de valores, recuperemos el concepto de servicio público  y viene una segunda reflexión. 

Nosotros, lamentablemente, no sabemos movernos en ese mundo del eje moral que divide al mundo entre buenos y malos, porque lo nuestro es el eje social. Hemos dejado que nos lleven al escenario de ellos, que es el escenario de la confrontación moral en el cual ellos establecen quienes son los buenos y quiénes son los malos, por eso la gente que están persiguiendo hoy en día en América Latina, los progresistas, porque son el resultado de la Inquisición que han montado los medios de comunicación, los poderes fácticos que están utilizando los jueces y los fiscales para ponerlos al servicio de la persecución de líderes progresistas impecables como Rafel Correa o como Luiz Inácio Lula Da Silva. 

Tenemos que levantarnos para rechazar la judicialización de la política, que es trasladar a los jueces y los fiscales las decisiones que se deben tomar en los escenarios políticos y democráticos y eso me lleva a una segunda reflexión. 

Parece sorprendente que el presidente López Obrador sea quien proponga que haya un plebiscito que decida si él sigue o no sigue en el poder, cuando muchos presidentes en la región lo que están pidiendo son plebiscito para quedarse en el poder. Eso me parece que es un hecho revolucionario, porque quizás, – y no sé si José Luis estará de acuerdo conmigo o no en esta tesis -, para mí la única reforma política que vale la pena en este momento en América Latina es ir hacia un sistema parlamentario o semiparlamentario; el presidencialismo está haciendo crisis, el presidencialismo en América Latina; elegir presidentes que mandan en todas partes sin que se les obedezca ninguna parte está llamado a recoger, porque es una mala figura, es un enrazado entre lo que nos quedó de la Monarquía española, lo malo que nos quedó de la monarquía española y lo malo que estamos importando de Estados Unidos. 

Por eso creo que el único cambio importante que podríamos hacer en materia política sería ir, quizás no un parlamentarismo como el español, que es demasiado plano, sino que un semiparlamentarismo, como el de la 5ta República Francesa que se elegiría al presidente como jefe de Estado, pero habría un Primer Ministro que se convendría con el Congreso como Primer Ministro encargado de las funciones administrativas. 

Creo que por eso es un acto de honestidad que apoyo la decisión del presidente López Obrador de decir: “hay un plebiscito que no sea la decisión de los poderes fácticos, los medios de comunicación, los grupos económicos, que no sea  ni quiera el Congreso quien decida si un presidente se queda, sino una apelación al pueblo que es la sabiduría primaria en cualquier democracia. 

Apoyo esa propuesta y creo que es importante, como una reflexión, si uno tiene dificultades, simplemente uno va y pide al pueblo le re legitime el mandato y si no se lo re legítima pues se va a casa. Así de sencillo, nos evitamos todas las especulaciones, las maniobras, las maromas y las artimañas con las que se trata sistemáticamente de sacar a los líderes progresistas del poder. 

Esta señora que está aquí, que no pudo terminar su último mandato porque le organizaron una conspiración que era el primer capítulo de una tragedia en Brasil, cuyo segundo capítulo era encarcelar a Lula, para que Lula ni siquiera se pudiera inscribir como candidato, con lo cual, gana el amigo del sistema, el enemigo de los progresistas, que fue el que finalmente quedó y luego vino la época más nefasta que ha tenido Brasil, que es la época de los 600 mil muertos del presidente Bolsonaro. 

Por eso, creo que tenemos que buscar mecanismos para manejar las rupturas democráticas. 

Un presidente con las autorizaciones que tiene, en este momento no tiene otra más que justificarse, mientras que aparece una posibilidad de someter a un escrutinio democrático como lo está haciendo López Obrador, la continuación o no de su mandato. 

Por eso, creo que es una Transformación que vale la pena destacar y una tercera y con esto ya voy terminando. 

Bienvenido México a América Latina y lo digo como un reclamo de novia engañada, porque nosotros vimos demasiada relación de México con Estados Unidos en los pasados gobiernos; no es que haya que tener malas relaciones con Estados Unidos, no, pero hay que tener relaciones normales, respetuosas y soberanas; por eso es que no hay golpes de Estado en Estados Unidos, porque no hay embajada de los Estados Unidos en los Estados Unidos. Donde hay embajada de Estados Unidos ahí se complican las cosas. 

Creo que noto un cambio muy positivo, están comenzando a mirar hacia el sur y ese es el destino de México; nos hacía falta México, no solamente las rancheras, el chavo del 8, todo lo que nos une culturalmente; nos hacía falta los mexicanos, aquí se han fraguado los grandes procesos de independencia reciente. Aquí se fraguó la paz de Colombia por primera vez, aquí han obtenido asilo las personas perseguidas, por eso creo que el cambio de tercio que ha hecho el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, para que, sin sacrificar su buena relación como vecino con los Estados Unidos, – yo no quisiera tener un vecindario de es tipo, pero bueno, ya lo tienen, no pueden hacer nada-, sin sacrificar esas buenas relaciones, sí piensen que su verdadero vecindario está hacia el sur y no hacia el norte. 

En ese sentido, apoyar, Mario, la nueva Celac que propusieron Fernández y López Obrador aquí en una reciente reunión. Venimos de una época muy difícil de la pandemia, nunca estaba la región tan desintegrada y nunca habíamos necesitado tanto la integración. 

No tendríamos, en este momento, el 32 de los muertos del mundo siendo el diez por ciento de la población del mundo, si hubiéramos estado integrados, si hubiera estado integrada nuestra salud; si hubiéramos tenido la posibilidad de compartir las vacunas, no cada cual negociando las vacunas, no cada cuál negociando las vacunas como quien negocia un pedazo de tela, un vestido, unos zapatos; tenemos que reivindicar conceptos fundamentales alrededor de la salud, como aquí lo decía Rafael Correa, las vacunas deberían ser bienes de acceso universal; las convirtieron en simples mercancías, ganaron la pelea las farmacéuticas, ganaron la pelea; por eso estamos comprando las vacunas al peor precio y en el peor momento, si hubiéramos estado integrados, hubiéramos podido, por lo menos, comprar unificadamente las vacunas. 

Este tipo de causas son las que tiene que enarbolar la CELAC, no la CELAC actual, sino una CELAC empoderada, con una representación política de la región; con un equipo técnico que la respalde, con todos los países comprometidos en ella y una última reflexión, porque aquí la plantearon, el tema de la paz de Colombia. 

Aquí se comenzó a fraguar la paz, que finalmente se logró en La Habana hace cinco años, lamentablemente este gobierno, y ahora el gobierno está celebrando los cinco años del Acuerdo de Paz, la paz está en modo avión en Colombia. No va para atrás ni para adelante. 

Es verdad que miles de combatientes entregaron las armas, se convirtieron en partido y hoy día están en el Congreso, ese fue el deseo y la voluntad de las Farc de cumplir con su palabra, bienvenida; es verdad que se cumplió un sistema de justicia trasnacional para que, un poco siguiendo la receta del misterio del espíritu santo o los tre elementos fundamentales de verdad, justicia y reparación; la gente que cometió los hechos de guerra pueda pasar a vivir tranquilamente del conflicto al postconflicto, pero eso no fue una decisión del gobierno, sino del Congreso de la República que constitucionalizados acuerdos de La Habana. 

Pero, seguimos sufriendo todavía la violencia periférica en Colombia; estamos con problemas en la frontera con tu país, estamos en problemas con Catatumbo, en la frontera con Venezuela, en Chocó en la frontera con Panamá. 

Están asesinando a un líder social por día; tenemos nueve millones de víctimas que no han sido reparadas. 

En este momento el programa de sustitución social y de cultivos, que nos sacaría del problema de confrontación, de que estén medio de la confrontación armada en estas zonas, personas que quieren sustituir la coca por otros cultivos; voluntariamente, programa que fue detenido por éste gobierno, en este momento, ese programa también está haciendo agua y está causando la vida de campesinos inocentes. 

No se ha hecho ni un solo avance de tierras. Yo me acuerdo que el presidente Correa un día me decía, yo le dije, no sé si te acuerdas, el por qué sería que en Colombia había guerrilla y llegaba al Putumayo, que es la frontera con Ecuador, y ahí no pasaba la guerrilla; no había guerrilla en el Ecuador, usted me contestó algo muy interesante que todavía sigo repitiendo: “a ustedes les faltó un Eloy Alfaro”. 

Nosotros no hemos hecho la reforma agraria; hemos hecho dos contrarreformas agrarias para enriquecer a los narcotraficantes y a los militares, porque no hemos sido capaces de hacer la reforma agraria que ustedes hicieron aquí con todas las gestas agraristas que son la esencia, la independencia mexicana. 

Me voy con esos tres mensajes, el mensaje de que nosotros no podemos seguir siendo víctimas de la corrupción que hicieron otros; el mensaje de que tenemos que cambiar de sistema político, porque tenemos una democracia amenazada y el mensaje de que la CELAC pueda convertirse en un oasis al cual lleguemos todos los países, con una integración que nos junte como hermanos, porque somos, definitivamente, hermanos para lo bueno y para lo malo. 

Muchas gracias.

Camila Armenta

Camila Armenta

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En Morena la hoja de ruta la marca el pueblo. El más grande interés es la transformación y la renovación de la vida pública, y día a día vamos por ese camino.

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