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Discurso del ex presidente del Ecuador, Rafael Vicente Correa, en el Encuentro Internacional por las Causas de los Pueblos.

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Ciudad de México a 30 de noviembre del 2021

Rafael Vicente Correa Delgado (RVCD): Gracias Mario. Compañeros de este panel; Fernando, Ernesto, querida Dilma, José Luis.

Compañeras, compañeros, primero permítanme agradecerles, porque como dice Mario, siempre estamos por aquí y es una gran alegría volver a México, renueva el alma, sobre todo, en este cambio de época, porque no estamos viviendo una época de cambio, estamos viviendo un verdadero cambio de época en México, tan necesario para México, tan necesario para la patria grande. 

La Cuarta Transformación, después de la Independencia, después de la Reforma con el gran Benito Juárez, después de la Revolución Mexicana; viene el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y cuando escuchaba lo que tú describías, que el presidente podía a discreción eliminar impuestos, que no es imputable penalmente, que la corrupción se sancionaba sólo administrativamente, no lo podía creer, realmente no lo podía creer; cómo podía darse esa corrupción institucionalizada en democracia. 

Qué necesaria, qué urgente era esta Cuarta Transformación. Así que felicitaciones al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y a Morena.

Y fue una gran noticia. Hoy celebramos el tercer año de este gobierno histórico; fue una gran noticia para México y para toda América Latina. Estábamos atravesando tiempos difíciles, aún los atravesamos y tal vez la lucha continuará por muchas décadas, pero que nadie dude que, al final, la victoria será nuestra; del progresismo, de esa corriente que busca esa patria grande, esa justicia social, esa prosperidad pero con dignidad, con equidad.

Cuando Andrés Manuel ganó en 2018 teníamos la remetida de lo que llamamos desde el 2014, la restauración conservadora. Después de que el siglo XXI inició con una serie de gobiernos progresistas, algo inédito en la historia de América Latina; que dieron a nuestra región los 10 – 12 años, sobre todo, del 2002 al 2014, la mayor prosperidad que la región haya vivido. Éramos ejemplo para el mundo. Eso no lo podían permitir nuestras élites.

Ustedes saben que hemos venido también por la cumbre del Grupo de Puebla; se ha hablado mucho de inequidad, desigualdad, en el Grupo de Puebla. Lo que tal vez no hemos dicho – y se ha hablado de distribuir el ingreso, la riqueza, eso es lo más fácil, la parte técnica -. El problema es que son cuestiones políticas, tremendamente duras e incluso culturales; nuestras élites no creen en la igualdad; no sólo eso, hacen de la desigualdad su piedra fundamental, su razón de vivir. Nuestras élites podrán soportar, incluso aplaudir, a un presidente que de mejores colegios a los hijos de sus empleadas domésticas, pero serán capaces de asesinar a ese mismo presidente si intenta darle, a esos mismos hijos de las empleadas domésticas, los mismos colegios que a los hijos de las élites; no creen en la igualdad, en consecuencia, en una lucha enorme. 

Y, precisamente, como dimos equidad a América Latina – disminuyó muchísimo la desigualdad en ese periodo 2002 – 2014 -. Somos la región más desigual del planeta para vergüenza de los latinoamericanos; esto debería quitarnos el sueño. Hay paradojas intolerables; para los creyentes somos el continente más cristiano del mundo y también somos el continente más desigual del planeta. Algo anda mal, algo no calza. Y yo siempre he dicho que el problema no es la carencia de golpes de pecho, sino la abundancia de pellejos demasiado duros. 

En todo caso, por dar – mejoramos muchísimo equidad, tuvimos crecimiento, tuvimos presencia internacional – y eso no lo toleraba el imperialismo; y eso no lo toleraban las élites que hablan español, pero piensan en inglés – cuando piensan -, y tenían que impedir esos procesos de cambio; ese cambio de época que vivía toda América Latina. Y empezó una restauración conservadora – que la detectamos en el 2014 -, la llamamos “La Restauración Conservadora”; después, como no respetó límites, ni escrúpulos, derechos humanos, estado de derecho, hizo golpes de estado – el golpe de estado que le dieron a Dilma -, implementó el lawfare, la judicialización de la política o la politización de la justicia – como prefieran -, ya le llamamos el plan Cóndor II – con todo respeto al plan Cóndor I, esos mártires del Cono Sur, desaparecidos, torturados, por buscar la justicia social, por dictaduras salvajes -, pero ya no lo hacen; torturar, asesinar, desaparecer, no porque no lo quieran, porque no lo pueden hacer, con el Internet se puede seguir en vivo, se puede grabar enseguida cualquier imagen con los iPhone. En consecuencia, han recurrido a tácticas más sutiles, pero igual o de mayor eficacia, como el lawfare: destruir la reputación de los líderes progresistas, acosarlos con juicios inverosímiles.

Entonces, esa restauración conservadora incluso se convirtió en el nuevo plan Cóndor de América Latina, y había momentos muy duros; podemos ubicar el inicio de esta restauración, ya de forma específica, en aquel noviembre de 2015 cuando Daniel Scioli perdió no contra Mauricio Macri, sino contra el grupo “El Clarín” en Argentina, supuestamente, en forma democrática. Pero mientras haya esa injerencia ya impúdica de los medios de comunicación – “poder sin contrapoder” – guardianes del statu quo, a favor de ciertos candidatos, no podemos llamarle a eso democracia. 

De ellos recibimos la información; uno de los elementos sustanciales  de la democracia son elecciones libres, si en lugar de verdad recibimos manipulación, ya no son elecciones libres, son elecciones manipuladas. Solamente la verdad nos hará libres, no soslayemos este problema, y aquí un mensaje para Morena con todo respeto: tengan muy en cuenta, ese poder sin contrapoder que se llama medios de comunicación. La buena prensa es vital para una democracia, pero la mala prensa es mortal para esa misma democracia.

Y empezó esa misma restauración conservadora ya a verificarse en noviembre del 2015. Luego el golpe de estado contra Dilma – agosto de 2016, ¿verdad? -. La traición en Ecuador. Y bueno, sucedieron otras cosas posteriormente, pero felizmente como un vendaval de esperanza llegó esta extraordinaria victoria en julio de 2018 de Morena  en nuestro querido México y del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Y la lucha continúa, América Latina es una región en disputa; si vemos en el corto plazo todavía no alcanzamos los niveles de gobiernos progresistas que tuvimos al inicio del siglo, pero si vemos en el mediano plazo, comparado con la década de los 90, en Ecuador, por ejemplo, durante los 90 tuvimos tres elecciones presidenciales; ahí las elecciones son de dos vueltas, primera y segunda vuelta, en las tres elecciones la segunda vuelta fue derecha contra derecha. Si comparamos con los años 90 estamos muchísimo mejor, ya no somos esa izquierda de tres por ciento que adornaba las democracias cual adorno de navidad, para decir que había pluralismo. Ya somos izquierda con vocación de poder, que hemos ejercido el poder y lo hemos ejercido de forma exitosa, y por eso constituimos un mayor peligro para el sistema.

Sigue la disputa del continente, pero como les decía al principio de esta charla o de esta intervención, de este saludo, no tengo ninguna duda que al final prevaleceremos, al final venceremos, porque tenemos la razón, la convicción; tenemos la voluntad de nuestros pueblos.

Vino el gobierno de Andrés Manuel y le decía, no sólo para beneficio de México, sino para beneficio de toda la región. La Cuarta Transformación tan necesaria en un país que, con todo respeto, guardaba una democracia formal, no real; cuya clase política había degradado esa democracia, traicionando a sus votantes. La única legitimidad del poder política, la única legitimidad es el bien común, y eran gobiernos para defender intereses privados, para hacer negocio de la política, y como decía Dilma, como dice Mario, tratando de desprestigiar el estado, que no es otra cosa que la representación institucionalizada de todos nosotros, de la sociedad y que es fundamental para el desarrollo, porque es a través del estado que realizamos esa acción colectiva, por supuesto, que la acción individual es necesaria para el desarrollo, pero también esa acción colectiva, no vivimos aislados, vivimos en comunidad y eso es el estado, pero no les conviene a ciertos poderes. Entonces, trataron de destruir; buscaron manejar el estado no para que sirviera al bien común, sino para destrozarlo y privilegiar lo privado, sus negocios, sus intereses. 

No fue sólo para beneficio de México, fue para beneficio de toda la región, querido Mario. Y felicitaciones aquí a Marcelo Ebrard, su gran canciller, y por esa política exterior que inspira a toda la región, que rescata la dignidad de nuestro continente. Qué presencia de México en América Latina junto a Argentina, el eje norte – sur, y a nivel mundial. Y qué propuestas, por ejemplo, que la CELAC reemplace a una OEA que nunca funcionó, tan sólo fue el ministerio de las colonias, pero hoy está peor que nunca. Debemos pasar de tener un sistema interamericano a un sistema latinoamericano; esa política exterior de México también le está haciendo muchísimo bien a la región.

No quiero cansarlos, quiero terminar solo agradeciendo, agradeciendo esta invitación y agradeciendo a México, porque ustedes saben que somos víctimas del lawfare, la persecución; lo que no logran en las urnas lo quieren lograr con jueces corruptos, con sus medios de comunicación. Ese lawfare, esa guerra jurídica que tiene dos ejes: una prensa que distorsiona; en 10 años de gobierno es imposible no tener un caso de corrupción, pero magnifica, lo distorsiona, involucra a todo el mundo y hace que hasta las personas más nobles aplaudan las más grandes canalladas. Y el otro es, son jueces corruptos abiertamente o cobardes que tan solo copian los titulares de la prensa.

Con el lawfare no solo están robando la reputación de las personas, están robando las democracias; cuando metieron preso ese inmenso latinoamericano, Ignacio Lula da Silva y le impidieron ser candidato a la presidencia del estado federal de Brasil, no sólo le robaron la libertad a Lula, le robaron la democracia a Brasil. 

Lo mismo hicieron en Ecuador; nos han perseguido, han irrespetado totalmente los derechos humanos, han destrozado el estado de derecho, y como Ecuador es un país pequeño a nivel regional y a nivel mundial, ha habido una gran indiferencia, con grandes excepciones, una de esas excepciones, nuestro querido México.

Muchísimas gracias. – que después de décadas ha dado asilo político a verdaderos perseguidos políticos, reconociendo que los corruptos siempre fueron ellos, los que nos persiguen, no los perseguidos, abriéndonos sus puertas en la gran tradición de humanismo, de solidaridad, de nuestro querido México, lindo y querido.

Un abrazo a todas y a todos y felicitaciones por estos tres años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Camila Armenta

Camila Armenta

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En Morena la hoja de ruta la marca el pueblo. El más grande interés es la transformación y la renovación de la vida pública, y día a día vamos por ese camino.

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